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lunes, 16 de noviembre de 2015

Y... Me quede allí, atajando su vuelo, para no caer en olvidos..




Y... Me miró a los ojos, enviando un 
sentimental código a mi espina.
Quede petrificado, casi hechizado, me
miró y quedé paralizado.



Y... Me beso, como nunca antes lo había echo, con ternura y me quedé allí, maravillado de sentimientos, hipnotizado,
por el beso que me ha dado.



Y... Se despidió con un hasta luego,
con un voy y vuelvo, con un vuelo
certero, que con mi suerte, será un
melancólico sonido, repetitivo en
silencio.



Y... Desde entonces, canciones tocan mis
sentidos, haciéndolas mías en noches de suspiros, recordando esos ojos mirando los míos, besando la almohada, creyendo que  está conmigo, atajando su vuelo, para no caer en olvidos.

Quiero saber de tí, tú quieres saber de mí.




Como es de loco nuestro amor, nos cruzamos y no hago más, que conocer el porque.



Porque; tengo apetito de tí, más nuestras ausencias se precipitan en nuestras presencias.


Si de casualidades, surges de mis voces.
Murmurando tú nombre, mí nombre se haya. Incluso cuando me llamas, mí llamada al viento choca a tu voz y nos cruzamos.



Árboles imaginarios, de ramas frondosas disimulan nuestras miradas, perturban nuestro saludo, en sendas ocultas a nuestra lógica.

Quiero saber de tí, tú quieres saber de mí.
Nos cruzamos en palabras y en palabras nos vemos pasar.

Siempre recuerda que eres dueña de mí mundo y yo me adueño del tuyo, pero nos cruzamos.



Te busco entre la muchedumbre, sabes que estoy ahí, pero no me ves y nos cruzamos.

Cruzamientos de miradas, ligadas a palabras, envueltas en sueños.




Tus ojos se abalanzan sobre mí, como la lluvia cuando cae en abril y mis ojos se clavan en tí y nos cruzamos.

Es entonces ahí, que desespero, que salgo desaforadamente en tu búsqueda y tú en la mía.



Capases los dos, de detener al mundo y ponerle fin a nuestras ausencias; pero no nos encontramos y otra vez nos cruzamos.



Te veo caminar y no das nota a la admiración de miradas a tu cuerpo, rehúyes a palabras ajenas y te observo, yo estoy allí, impávido, agitado, esperando tu vos y nos cruzamos.
Que extraña fuerza, impide nuestro abrazo.



Tal vez deberíamos avisarnos, para no cruzarnos !!!

Quieres saber de mí y quiero saber de tí, no perdemos la facultad de saber del otro y al unísono nos llamamos y otra vez, nos cruzamos.